Cáncer de mama en Chile: prevención y el rol clave de la matronería en salvar vidas
El cáncer de mama es hoy la primera causa de muerte oncológica en mujeres chilenas, con una tasa que supera los 15 fallecimientos por cada 100.000 mujeres. Aunque el país ha avanzado en la pesquisa precoz mediante programas AUGE-GES, persisten brechas de acceso, diagnóstico y equidad territorial que limitan la detección oportuna. En este escenario, la labor del matrón y la matrona adquiere un rol estratégico e insustituible. Desde la atención primaria, estos profesionales son quienes pueden prom
Redacción Punto9
Equipo editorial

Cáncer de mama en Chile: prevención y el rol clave de la matronería en salvar vidas
El cáncer de mama es hoy la primera causa de muerte oncológica en mujeres chilenas, con una tasa que supera los 15 fallecimientos por cada 100.000 mujeres. Aunque el país ha avanzado en la pesquisa precoz mediante programas AUGE-GES, persisten brechas de acceso, diagnóstico y equidad territorial que limitan la detección oportuna. En este escenario, la labor del matrón y la matrona adquiere un rol estratégico e insustituible. Desde la atención primaria, estos profesionales son quienes pueden promover hábitos saludables, fomentar la autoexploración mamaria y reducir barreras culturales frente a la mamografía. Su cercanía con las comunidades y su trabajo preventivo los posicionan como agentes esenciales en la lucha contra el cáncer de mama. Reforzar su rol no solo es una política sanitaria necesaria, sino también un acto de justicia y equidad con las mujeres del país.
El cáncer de mama constituye hoy la primera causa de muerte oncológica en mujeres en Chile, con una tasa de mortalidad que supera los 15 fallecimientos por cada 100.000 mujeres. La carga de enfermedad no solo implica un problema sanitario de alto impacto, sino también un desafío social, económico y cultural que exige estrategias sostenidas de prevención y diagnóstico oportuno.
Chile ha avanzado en la implementación de programas de pesquisa precoz, como la mamografía cada tres años para mujeres de 50 a 69 años en el marco del AUGE-GES. Sin embargo, las brechas persisten: el acceso desigual a exámenes, la demora en la confirmación diagnóstica y los sesgos asociados al género y al nivel socioeconómico siguen condicionando la oportunidad del tratamiento. Por ello, la estrategia sanitaria debe ir más allá de lo biomédico, abordando también los determinantes sociales, educativos y territoriales.
En esta tarea, el matrón y la matrona cumplen un rol estratégico e históricamente consolidado. Reconocidos por la comunidad como profesionales de primera línea en salud sexual y reproductiva, se encuentran en una posición privilegiada para realizar consejería, promover estilos de vida saludables y educar sobre la autoexploración mamaria. Su presencia en la atención primaria y en los programas de salud de la mujer les permite detectar factores de riesgo, acompañar a las usuarias y reducir barreras culturales o de miedo frente a la mamografía.
La evidencia demuestra que los programas de promoción y prevención liderados por matronas generan mayor adherencia y participación de las mujeres, especialmente en grupos históricamente postergados. Fortalecer este rol implica dotarlas de herramientas actualizadas en oncología preventiva, ampliar su presencia en campañas comunitarias y reconocerlas como agentes claves en la estrategia nacional contra el cáncer.
Avanzar hacia un Chile con menor mortalidad por cáncer de mama requiere un enfoque integral, que combine políticas públicas sólidas, diagnóstico y tratamiento oportunos, y la potenciación del rol de la matrona como profesional promotora y educadora. Revalorizar su quehacer en este ámbito no es solo una decisión sanitaria, sino también un acto de justicia con las mujeres del país, que merecen vivir con mayor equidad, salud y dignidad.
Mt. Daniela Goretta Sandoval
Académica Universidad Central sede Región de Coquimbo
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