Muere Rupestre, puma emblemática de Torres del Paine y referente mundial de la vida silvestre
La muerte de Rupestre, puma emblemática del Parque Nacional Torres del Paine, cierra un ciclo clave para la conservación, la ciencia y el turismo de naturaleza en Magallanes, tras años de seguimiento que la proyectaron a documentales internacionales.
Redacción Punto9
Equipo editorial

Muere Rupestre, puma emblemática de Torres del Paine y referente mundial de la vida silvestre.
Punta Arenas, enero de 2026.– La región de Magallanes despidió esta semana a uno de sus símbolos naturales más reconocidos. Rupestre, la puma que durante años fue observada en el Parque Nacional Torres del Paine, murió recientemente, presumiblemente por causas asociadas al ciclo natural de su vida. Su partida generó una amplia reacción entre guías, científicos, fotógrafos y visitantes que siguieron de cerca su historia en la estepa patagónica.
La confirmación de su muerte comenzó a circular a través de homenajes espontáneos en redes sociales y registros audiovisuales compartidos por quienes la conocieron en terreno. Rupestre no solo fue una puma habituada a la presencia humana bajo estrictos criterios de respeto, sino también un individuo clave para comprender el comportamiento de este depredador tope en un ecosistema extremo y altamente protegido.
A lo largo de los años, su figura trascendió el ámbito local y se convirtió en un referente internacional. Rupestre fue protagonista de producciones documentales de alcance global, difundidas por plataformas y cadenas de renombre mundial, donde su historia de caza, crianza y supervivencia permitió acercar la fauna patagónica a millones de espectadores. Estas apariciones consolidaron su imagen como embajadora de la vida silvestre chilena.
El médico veterinario Gastón Barraza, quien ha seguido de cerca a la fauna del sector, destacó que Rupestre cumplió un rol ecológico fundamental. Según explicó, se trató de una hembra reproductivamente exitosa, cuya presencia aportó información valiosa para investigaciones no invasivas y ayudó a modificar percepciones erróneas sobre la relación entre pumas y seres humanos.
Además de su relevancia científica, Rupestre tuvo un impacto directo en el desarrollo del turismo de intereses especiales en Torres del Paine. Su comportamiento permitió consolidar prácticas de observación responsable, conocidas como puma tracking, que hoy son parte de una oferta turística regulada y orientada a la conservación. Este modelo ha sido citado como ejemplo de convivencia entre actividad económica y protección del patrimonio natural.
Con su muerte, Rupestre deja un legado que va más allá de su figura individual. Sus crías continúan formando parte de la población local de pumas y su historia permanece como un testimonio del valor ecológico de uno de los ecosistemas más prístinos del sur del mundo. Aunque ya no recorra los faldeos del macizo Paine ni las cercanías de Laguna Amarga, su presencia sigue integrada al paisaje y a la memoria colectiva de Torres del Paine.
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